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03.11.2017
La filosofía de cada día

El principio fundamental que rige el universo y cuanto contiene es la búsqueda de la estabilidad dentro del movimiento. Desde el lejano Big-Bang todo, absolutamente todo, está  en movimiento y necesita encontrar la forma de que ese eterno movimiento sea estable y seguro. Las placas continentales se mueven buscando la estabilidad; los astros se mueven de acuerdo  estrictas leyes para mantener su estabilidad; los árboles se arraigan en la tierra para ser estables; las naciones acatan sus constituciones para asegurar su estabilidad. Los seres humanos no somos una excepción, y también buscamos la estabilidad, tanto física, espiritual, como mental.

La estabilidad física la conseguimos cuidando nuestra salud y con una equilibrada alimentación. La estabilidad espiritual solo se consigue teniendo fe en aquello en lo que creemos, y, por último, la estabilidad mental se consigue cuando nuestras ideas concuerdan con la realidad.En el primer caso asimilamos lo que es positivo, en el segundo lo que es bueno y en el tercero lo que es verdadero. Por tanto si queremos conseguir la deseada estabilidad tenemos que conocer lo que es positivo, valorar lo que es bueno y concebir lo que es verdadero.

Las ciencias positivas nos dicen obviamente  lo que es positivo, las doctrinas morales lo que cada una considera que es bueno, y, por último, solo la filosofía se ocupa de aportarnos alguna certidumbre de lo que puede ser verdadero.

La física puede demostrar con ecuaciones matemáticas y la observación de los comportamientos naturales que la Tierra gira en torno al Sol, pero para que esta información sea útil para nuestra estabilidad mental necesitamos concebir esa información con una idea, y para ello necesitamos la conciencia, que no es materia de la física sino de la metafísica; es decir, de la filosofía.

Todo cuanto la ciencia pueda probar con la experiencia, o las doctrinas puedan enseñarnos sobre moralidad, debe ser concebido e ideado, y solo de esta forma podemos asimilarlo como las normas que rigen nuestro comportamiento de seres humanos. De nada nos sirve la teoría cuántica si no podemos hacernos una idea de en qué consiste. No podemos creer en Dios si no podemos concebir una idea de Dios, aunque provenga de la fe. Para el ser humano la realidad es aquello que pueda concebir, y lo irreal es lo que no puede concebir. Por esa razón para hacernos una idea de la realidad debemos ejercitar la conciencia, para poder entender aquello que experimentamos o creemos, y esta actividad mental solo tiene un calificativo: "filosofar".

Todos somos filósofos en uno u otro grado. Lo que diferencia unos otros es la amplitud y profundidad de sus ideas sobre  la realidad. Para ser considerados "filósofos" es necesario que nuestras ideas estén en el límite de la comprensión de la realidad  en el momento presente, con toda su complejidad y aspectos circunstanciales.

Por tanto la filosofía es una parte fundamental de la condición humana, sin la que no lograríamos la estabilidad. Si ha caído en el descrédito es porque la filosofía oficial, o llamémosla académica,  se ha excedido en sus funciones, siguiendo derroteros intransitables y basándose tan solo en las enormes posibilidades especulativas que nos ofrece el lenguaje.  Pero eso ya no es filosofía, o, al menos, no es "la filosofía de cada día",

"De la llamada filosofía académica (que algunos llaman, quizá con cierta razón, “academicista”) han surgido numerosas corrientes especializadas cuyo público es primordialmente gente del ámbito filosófico, ya sean estudiantes, profesores o investigadores del área."

John Searle