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03.01.2019
La teoría del «Big Bang» es filosóficamente inviable.
¿Cómo puede haber materia previa donde no hay tiempo ni espacio? Por tanto, esta teoría carece de una causa razonable y es “improcedente”.

Yo tengo una teoría, que si bien no puede ser probada con la experiencia, si es probable con la filosofía, que a diferencia de la experiencia, va más allá de lo físico y experimentable, para adentrase en lo metafísico y razonanle, es decir, una teoría anterior a la física, que solo puede probar la razón y la lógica.

La causa de todo lo que aparenta ser real y es visible es una energía neutra, sin polaridad y, por tanto, sin movimiento (Motor inmóvil de Aristóteles). En esta energía está “en potencia” el tiempo y el espacio y todo lo que llegará a ser la realidad (Demiurgo de Platón “Las ideas han conocido a Dios”). Puesto que carece de polaridad carece de movimiento y de apariencia, y es razonablemente eterna, puesto que es y no-es al mismo tiempo (El Dios de las diversas teologías religiosas). Todo procede de esta energía.

Para ponerse en movimiento es suficiente con que se polarice parte de esta energía, y una vez polarizada, se crean campos electromagnéticos, que van creando estructuras aparentemente materiales, de simples a complejas, hasta que la densidad hace posible la gravitación universal. Una vez que se inicia la gravitación universal combinada con el electromagnetismo, se crea la sensación de materia, hasta crear unas formas aparentes de seres vivos, y en la cúspide está la “ilusión” está el ser humano. Por tanto todos los seres humanos provenimos de Dios, o de la potencialidad de esta energía neutra.

El final del universo no será un “Big Crunch”, sino simplemente el colapso del movimiento por el agotamiento de la polaridad, por lo que debe desaparecer sin dejar el mínimo rastro de su existencia. Esa será la “muerte de nuestro universo”.

¿Que ocasionó la polaridad de la energía neutra, o dicho en clave teológica, “Que impulsó a Dios para crar el mundo ¿Solo pudo ser por una causa accidental en la propia energía neutra (El demonio, para la Teología).

Y esta es mi tería, que está más ampliamente desarrollada y argumentada en mi ensayo “Filosofando sobre la realidad, el Ser, Dios y el Cosmos”.

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